Que le digan que necesita una limpieza profunda cuando fue por una regular es común, y es justo querer entender por qué. Lo útil: a diferencia de muchas recomendaciones, esta se basa en medidas que usted puede pedir ver.
- La limpieza regular mantiene encías que siguen adheridas al diente. La profunda trata bolsas donde esa adherencia ya se perdió. La diferencia es el diagnóstico, no el esfuerzo.
- Existe una tercera opción entre ambas. La inflamación generalizada sin pérdida ósea tiene su propio tratamiento, y no es el raspado y alisado radicular.
- El diagnóstico se apoya en tres cosas: profundidad de las bolsas, sangrado al sondaje y pérdida ósea en la radiografía.
- Valores sanos: 1 a 3 mm. Bolsas de 4 mm o más, con sangrado, son el hallazgo.
- Usted tiene derecho a ver su periodontograma y sus radiografías.
- Tratar solo las zonas que lo necesitan suele ser lo correcto; tratar toda la boca por una enfermedad localizada es un exceso.
Qué es en realidad
Una limpieza regular (profilaxis) retira placa y sarro de las superficies, por encima y apenas por debajo de la encía, en una boca sana. La limpieza profunda —raspado y alisado radicular— limpia la raíz dentro de las bolsas que se formaron porque la encía se despegó del diente. Suele requerir anestesia y hacerse en dos citas. Son tratamientos distintos para condiciones distintas.
Las tres cosas que respaldan el diagnóstico
- Su periodontograma: se miden seis puntos por diente con una sonda; el número es la profundidad de la bolsa en milímetros.
- Sangrado al sondaje: si esos puntos sangran, hay inflamación activa.
- Sus radiografías, señalando el nivel de hueso. La pérdida ósea se ve en la imagen.
Qué significan los números
1 a 3 mm sin sangrado: sano; basta una limpieza regular.
4 mm con sangrado: es la medida que más cuidado exige al interpretar, porque puede surgir de dos maneras: una encía inflamada que creció hacia arriba sobre una adherencia intacta, o una adherencia que se perdió hacia abajo. La radiografía las distingue.
5 mm o más: difíciles de limpiar en casa; el raspado y alisado radicular es el tratamiento estándar.
Pérdida de hueso en la radiografía: esto es lo que separa la gingivitis de la periodontitis. La gingivitis es reversible; el hueso perdido no vuelve solo, aunque la condición suele estabilizarse.
La opción intermedia
Hay una tercera posibilidad que rara vez se menciona, y es la que más importa justo en esta situación: encías que sangran en casi toda la boca, con sarro abundante y medidas de 4 mm, pero sin pérdida ósea en la radiografía.
Una medida de 4 mm puede significar dos cosas distintas. La encía puede inflamarse y crecer hacia arriba, de modo que la sonda recorre más camino antes de detenerse, mientras la adherencia por debajo sigue intacta. O la adherencia puede haberse destruido hacia abajo, y la sonda entra en un espacio donde antes había soporte. El número anotado es el mismo. La condición no.
Lo primero es gingivitis: inflamación generalizada sin pérdida de soporte. Es reversible. Tampoco se resuelve bien con una limpieza de rutina, porque una cita estándar no alcanza para retirar ese volumen de sarro, ni es raspado y alisado radicular, porque ese procedimiento trata superficies radiculares expuestas por una adherencia perdida, y aquí no se ha perdido nada. Tiene su propio tratamiento: una cita de raspado de boca completa, más larga que una limpieza regular, por lo general sin anestesia, seguida de una nueva medición.
Conviene saberlo porque la opción intermedia es la que más se omite. La pregunta útil no es por un código concreto. Es más sencilla: ¿hay pérdida de hueso en la radiografía? Si la respuesta es no, la siguiente es ¿entonces cuál es el plan para la inflamación? Una respuesta clara a esa segunda pregunta es buena señal.
Cuándo un enfoque más leve es razonable
Sea más cauto si la recomendación llega en la primera visita sin mostrar medidas, si programan toda la boca cuando solo unas zonas son profundas, o si al pedir los números recibe una explicación en vez de un periodontograma. Tratar solo las zonas afectadas suele ser lo correcto.
Cuándo ver al dentista
Acuda si sus encías sangran al cepillarse, se ven rojas o inflamadas, o retroceden; o si tiene mal aliento persistente. Busque atención pronta ante hinchazón con pus o dolor.
Resumen
La limpieza profunda trata la enfermedad de las encías bajo la línea de la encía, y se diagnostica con medidas, no con impresiones. Bolsas de 4 mm o más, sangrado en esos puntos y pérdida ósea en la radiografía sostienen la recomendación. Pida ver las tres. Si las bolsas y el sangrado están, pero el hueso no está afectado, la conversación correcta es sobre cómo tratar la inflamación, no sobre aceptar o rechazar una limpieza profunda.
