Sangrar al cepillarse o usar hilo es lo que más se ignora y la señal temprana más útil que dan las encías. Lo tranquilizador: en su etapa inicial la enfermedad es totalmente reversible. Lo serio: si avanza, el daño no lo es.
- Las encías sanas no sangran. El sangrado es inflamación, no "cepillarse fuerte".
- La gingivitis es inflamación sin pérdida de hueso: reversible.
- La periodontitis implica pérdida del hueso y la inserción: no se recupera sola, pero se puede detener.
- Cerca del 47% de los adultos de 30+ en EE. UU. tiene alguna forma de periodontitis.
- El dentista maneja la gingivitis y gran parte de la enfermedad temprana-moderada; los casos avanzados van al periodoncista.
La línea que lo cambia todo: el hueso
La gingivitis es inflamación de las encías por placa; sangran y se ven rojas, pero el hueso está intacto. Es reversible. La periodontitis es lo que puede llegar a ser: el cuerpo, ante la infección persistente, empieza a destruir el hueso y las fibras que sostienen el diente. Se forman bolsas que atrapan bacterias fuera del alcance del cepillo. Esa pérdida de hueso no vuelve sola — pero con tratamiento casi siempre se detiene.
Las señales, y por qué se pasan por alto
Suele ser indolora hasta estar avanzada. Fíjese en: encías que sangran, rojas o inflamadas, mal aliento persistente, encías que retroceden (dientes "más largos"), sensibilidad en el borde de la encía y, tarde, dientes que se mueven. Cuando un diente se afloja, ya se perdió mucho hueso.
Qué aumenta el riesgo
El tabaco es el factor modificable más fuerte y además enmascara el sangrado. La diabetes y la enfermedad de las encías se empeoran mutuamente. También influyen la genética, ciertos medicamentos, los cambios hormonales del embarazo y el estrés.
Dentista o periodoncista
La mayoría de los casos los maneja el dentista general: la gingivitis con limpieza y mejor higiene; la periodontitis temprana-moderada con raspado y alisado radicular y mantenimiento más frecuente. El periodoncista entra cuando la enfermedad es avanzada o agresiva: bolsas que no responden, pérdida ósea importante, cirugía de encías, injertos o casos complejos. Una derivación no es un fracaso: es llevar el nivel de enfermedad al nivel de atención adecuado.
Cuándo ver al dentista
Acuda si sus encías sangran, se ven rojas o retroceden, o si tiene mal aliento persistente. No espere a los signos tardíos (dientes flojos). Busque atención pronta ante hinchazón con pus o absceso.
Resumen
El sangrado importa porque la etapa decide el resultado. La gingivitis es reversible; la periodontitis implica pérdida ósea permanente, pero se puede detener y controlar. El dentista maneja la gingivitis y mucha enfermedad temprana-moderada; el periodoncista, los casos avanzados. Cuanto antes se detecte, más soporte natural conserva.
